Después de muchos años con el Tarot, te digo que he visto de todo. Gente que llega con el corazón en la mano, otros con la cabeza llena de dudas, y algunos que ni siquiera saben por qué vienen, pero sienten que necesitan algo. Y sí, hay diferencias entre cómo los hombres y las mujeres se acercan a las cartas. No es que uno sea mejor que el otro, simplemente son energías distintas, ¿me entiendes?
1. Ellas: el corazón abierto / Ellos: la mente práctica
Las mujeres: Llegan con el corazón en la mano. Quieren saber de amor, de familia, de cómo sanar heridas o entender por qué se sienten estancadas. Para ellas, el Tarot es como una amiga sabia que les ayuda a conectar con sus emociones. No les da miedo llorar, reír o contarme hasta el más mínimo detalle de su vida. El Tarot, para muchas, es un refugio.
Los hombres: Vienen con preguntas claras y directas. «¿Debo cambiar de trabajo?», «¿Es buen momento para invertir?», «¿Qué me conviene hacer?». Ellos buscan respuestas prácticas, algo que les ayude a tomar decisiones. No suelen quedarse mucho en lo emocional, a menos que estén realmente en un momento de crisis. Para ellos, el Tarot es más como una brújula.
2. Cómo me los imagino cuando me llaman por teléfono
Las mujeres: Me las imagino acomodándose, dejando su bolso a un lado y empiezan a hablar como si nos conociéramos de toda la vida; excepto en los primeros minutos donde me tantean con preguntas cortas y largos silencios. A veces, incluso antes de barajar las cartas, ya me han contado media vida. Eso me ayuda a conectar más con su energía personal y a darles una lectura más profunda.
Los hombres: Me los imagino aislados, más serios, a veces un poco incómodos. Se acomodan ligeramente y se cruzan los brazos y esperan a que yo hable primero. No suelen dar muchos detalles a menos que les pregunte directamente. Pero cuando se relajan, ¡ahí es cuando la magia ocurre!
3. Lo que esperan del Tarot
Las mujeres: Para muchas, el Tarot es una herramienta de autoconocimiento. No solo quieren respuestas, quieren entender qué les está pasando por dentro. Algunas incluso vienen regularmente, como si fuera una cita con su propia intuición.
Los hombres: Esperan claridad. Algo que les ayude a ver lo que no están viendo. No suelen venir tan seguido, pero cuando lo hacen, es porque realmente necesitan una guía. Y cuando las cartas les dan en el clavo, se quedan asombrados.
4. La frecuencia
Las mujeres: Vienen más seguido. A veces por curiosidad, otras porque sienten que necesitan reconectar con su intuición. Para muchas, es como un ritual, una forma de cuidarse.
Los hombres: Vienen cuando la vida les pone un desafío grande. No son de venir por venir, pero cuando lo hacen, es porque realmente necesitan una respuesta.
5. Los estereotipos
Las mujeres: El Tarot siempre ha estado más asociado a lo femenino, así que muchas se sienten cómodas desde el principio. Lo ven como algo natural, una extensión de su intuición.
Los hombres: Algunos llegan con prejuicios, como si el Tarot fuera cosa de «brujas» o algo que no es para ellos. Pero cuando ven que las cartas les hablan claro, se sorprenden y se abren. Cada vez más hombres vienen sin miedo, y eso me encanta.
6. Aprender el Tarot
Las mujeres: Muchas quieren aprender a leer las cartas. Les fascina la idea de conectar con su intuición y ayudar a otros. A veces vienen a mis talleres y se quedan horas preguntando sobre cada arcano.
Los hombres: Pocos se animan a aprender, pero los que lo hacen suelen ser muy metódicos. Quieren entender el significado de cada carta al pie de la letra. Aunque les digo que el Tarot es más intuición que reglas, ellos prefieren tener una base sólida.
Creo que las mujeres llegan al Tarot con el corazón abierto, buscando respuestas emocionales y espirituales. Los hombres, sin embargo, vienen con la mente clara, buscando soluciones más prácticas. Pero al final, todos buscan lo mismo: claridad, guía y un poco de magia en sus vidas. Y yo, como Ada Tarot, estoy aquí para darles eso, sin juicios, con amor y con la sabiduría que las cartas me han enseñado a lo largo de los años.
Siempre me hago la misma pregunta ¿Estoy dando lo mejor de mí durante la consulta de tarot? Puesto que me es difícil sintonizar al cien por ciento con todas las personas que me consultan, me cuesta darles la información que requieren por lo que no me queda otra opción que seguir trabajando para lograr que la respuesta sea «Mis clientes están contentos conmigo» ¡Que así sea!